Al mismo tiempo que se aplica la pulsación del láser, la piel es refrigerada por una pulverización de criógeno, lo que proporciona un efecto anestésico para disminuir la molestia.
Por lo general estos tratamientos no resultan molestos, pero en algunos casos, el especialista que realiza el tratamiento puede utilizar un anestésico tópico antes del tratamiento, dependiendo de la sensibilidad de la zona a tratar o del umbral del dolor del paciente.
La sensación de una pulsación láser, es similar a la que ocasiona un pequeño impacto de una goma elástica sobre la piel.
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